Este año, diciembre lo hemos convertido en una experiencia, donde Marta y yo nos hemos dado un paseo verdaderamente impresionante por varias regiones de Argentina; desde Buenos Aires hasta Bariloche pasando por Iguazu, la provincia de Salta y Jujuy. Pero de todo esto definitivamente nos hemos quedado con nuestra estancia en Bariloche, en el estado de Rió Negro donde uno puede encontrar una infinidad de recorridos para realizar corriendo o andando, travesías de un día o de varios, y todo con la facilidad de coger un autobus en la puerta del Hostel que deja casi siempre a comienzo de ruta.
Para empezar llegamos a Buenos Aires, capital de Argentina, una ciudad de mezclas, donde no nos sentimos ni extraños ni turistas, es más personalmente a mi me recordó un poco a ese Madrid que tanto me gusta a veces. Como no andabamos sobrados de tiempo solo estuvimos dos días y nos dividimos Buenos aires en dos, la zona norte y la zona sur, haciendo sendos recorridos trotando intentando abarcar el máximo posible, disfrutando de las calles y el buen tiempo.
La zona sur, desde el Barrio de Boca hasta la Plaza de Mayo, pasando por Puerto Madero, San Telmo y el Parque de la Costanera un lugar curisioso para correr.
Y la zona norte, desde el barrio de Palermo donde nos alojabamos en un hostel, pasando por barrios como el Retiro o Recoleta, una zona tranquila llena de parques, y edificios historicos.
EL VIAJE
Entonces cuando llegamos a Bariloche tras 42 horas de autobús (con escala de 5 horas en Córdoba) y vimos que todo era tan fácilmente accesible que decidimos quedarnos para explorar la zona...
PATA - AGONÍA
Agonía iba a ser lo que iban a sufrir nuestras patas tras nuestro planteamiento, que fue fácil: ¡Reventar como Castañas!
Llegamos a Bariloche y no nos faltó tiempo para comprar unos mapas de la zona para ver hasta dónde podíamos llegar, mi ansía por organizarme y reventar era inevitable, mientras que Marta se quería dejar llevar... para reventar por sorpresa.
Aún así, tras instalarnos y comprar los mapas nos calzamos las zapatillas y tiramos camino del Cerro Otto, una pequeña cumbre que se encuentra en el mismo San Carlos de Bariloche y que tienes unas vistas espectaculares del lago Nahuel Huapi (Lago que da nombre al Parque Nacional). La ruta fácil discurría durante un par de kilómetros por un sendero entre árboles de lo más curioso para salir finalmente a una pista que llevaba a una cafetería situada en la cumbre.
Al día siguiente no nos sentíamos muy mal los 17 km del día anterior no hicieron mella en nosotros, por lo que nos levantamos y mirando el mapa y preguntando en recepción nos decidimos por ir al Cero Catedral, para llegar hasta el Refugio que lo custodia, el Refugio Frey. Los 5 primeros kilómetros un sendero básicamente llano para luego subir del tirón hasta el refugio. Allí nos dimos un paseo por el lago para volver por un camino diferente que se nos hizo eternos debido al calor que pasó durante ese día.
Tercer día y sin descanso nos vamos a otro refugio, el Refugio Italia, y la Laguna Negra que se encuentra a los pies de mi cerro, el ¡Cerro Manolo!. Una ruta totalmente distinta bordeando un río hasta que finalmente te encuentras con una cascada impresionante que hay que remontar por un sendero de "s" perfectas. Nuestra intención era continuar pero la nieve nos hizo planteárnoslo dos veces, ya que varios pasos implicaban riesgos que no eran necesarios.
El viernes nos lo tomamos de descanso y nos fuimos al Lago Gutierrez a remar un rato, un lago transparentes y bello, que ocultaba olas y vientos flipantes... que bien lo pasamos Marta, ¿Recuerdas?.
El Sábado nos desplazamos hasta la península de Llaollao a ver una media maratón de asfalto ya que el día se levantó realmente muy feo. ¿Y que hicimos? Volvernos corriendo desde allí haciendo una paradita en el Cerro Campanario desde dónde pudimos tener unas vistas extraordinarias.
Para llegar esta vez si lo tuvimos más complicado, ya que los autobuses de línea no comenzaban hasta la semana siguiente por lo que junto con nuestros compañeros holandeses de habitación alquilamos un coche directamente en el hostal por un módico precio.
La subida por un bosque hermoso hasta darte de frente con los seracs de uno de sus 7 glaciares con un circo y una caída que se que no olvidaremos, el resto es mejor vivirlo, verlo y conocerlo...
Al día siguiente nos levantamos con la intención de calzarnos las zapatillas y tirar hacía un refugio duro de ascender pero corto, el Refugio López, pero lo que hicimos fue cambiarlo por unos churrasquitos en Murfy´s una pequeña hamburguesería donde se portaron excelentemente con nosotros, de verdad un gustazo.
Y tras estos 5 días y 118 km, nos quedamos satisfechos... en parte, ya que ahora soñamos con poder bajar al sur...
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada